Introducción

Mi trabajo artesanal parte de muy pequeña. Me crié entre fraguas, sopletes, taladros, fierros y martillos; fueron ellas mis piezas de juego. Mientras las demás niñas jugaban con muñecas yo aprendí a soldar y hacer pequeñas esculturas con los clavos de los rieles del tren.

Con mis manos cincelé, taladré y clavé, antes de tejer. Antes de usar las aguas y el dedal, mis manos se llenaron de óxido y carboncillo, sola, metida entre las herramienta del taller mecánico de mi padre, de los choferes y los cargadores, fueron ellos mis mejores maestros.

Por tal motivo no es de extralar que mi primera exposición haya sido en metales. A través de la fragua, el sopletes, ácidos, cincel, martillo y combos fui creando y desarrollando este enorme deseo de expresar a través de la transformación de las cosas.

Pronto mi vida dio un vuelco, durante mis estudios primarios ya inserta en un colegio de monjas, me vi obligada a aprender paralelamente el uso del palillo, crochet y aguja, claro que siempre a mi manera: Utilizando clavos de 4 pulgadas.

La educación de una madre estricta enseña las artes de las damas y obliga a prender a tejer, a zurcir y bordar como tareas del crecimiento que llevan a convertirse en una "Señorita".

Estas actividades al poco tiempo se van convirtiendo en más que un pasatiempo, la sed de expresar no se detiene y encuentra en lanas e hilos su veta. Aprendo rápidamente, innovo y complemento lo aprendido, encuentro nuevas formas de utlizar estos nobles elementos.

Con humildad digo que nunca en ninguna de estas técnicas he tenido un estudio formal, así como en nada relacionado al color, composición o el estudio del mismísimo arte. Mi inquietud, curiosidad y dedicación a base de ensayo y error son mi principal inspiración.

Hoy tengo la experiencia suficiente como para decir que me queda mucho por aprender, pero al mismo tiempo, tanto que entregar. Hoy tengo la capacidad de plasmar en mis obras tal como las imaginé, hay veces que simplemente me dejo llevar por los caminos de los nudos, más cuento con la humildad para decir también que mi próxima obra siempre será la mejor.

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